30 agosto, 2007

Juegos en venta

AACHEN. Storming the Siegfried Line, September 12-October 21, 1944 (Peoples´s War Games, 1983) de Winston Hamilton y Jack Radey. Un mapa, 600 fichas y un reglamento de 20 páginas (incluidos los escenarios y las notas). Descatalogado. El ejemplar está en perfecto estado, como nuevo y sin destroquelar. Sólo la caja tiene una insignificante mancha en la tapa. Su precio es de 30 euros.

AMERICA TRIUMPHANT. Battle of the Bulge (Avalanche Press, 2003) de Brian Knipple. Un mapa, 280 fichas y un reglamento de 16 páginas (incluidos los escenarios). Descatalogado. El juego está nuevo, tal y como llegó de la editora en su día. Su precio es de 20 euros.

THE BATTLE FOR NORTH AFRICA. War in the Desert, 1940-1942 (GMT Games, 1996) de Richard Berg. Dos mapas, 400 fichas, un reglamento de 20 pp. Trae tablas y un dado. El juego está nuevo (sólo el reglamento ha sido leído en alguna ocasión). Su precio es de 20 euros.

8TH ARMY: OPERATION CRUSADER. The Winter Battles for Tobruk, 1941 (GDW, 1984) de Frank Chadwick. Dos mapas, 240 fichas, un reglamento. Descatalogado. El juego está destroquelado y ha sido utilizado, aunque está en muy buen estado. Su precio es de 15 euros.



Los envíos se realizarán por Correos mediante la modalidad de Paquete Azul, con un coste de 7 euros por cada envío, independientemente del número de juegos que vayan en el mismo. El único método de pago aceptado es transferencia/ ingreso en una cuenta corriente. Sólo se enviarán los paquetes tras su pago.

20 agosto, 2007

Libros en venta

Slaughterhouse. The Handbook of the Eastern Front. (The Aberjona Press, 2005) 512 pp. Se trata de una obra colectiva, con una introducción a cargo de David Glantz. Sus capítulos son:

- An Annoted Chronology of the War in the Eastern Front, by David Glantz.
- Biographies of Important German and their Allies.
- Biographies of Important Soviets.
- German and their Allies´Units on the Eastern Front.
- Soviet Forces in the Eastern Front
- Organization of Military Units on the Eastern Front.
- Weapons of the Eastern Front.
- Forgotten batlles, by David Glantz.

Su precio: 25 euros.

Armor Battles of the Waffen-SS, 1943-45, by Willi Fey (Stackpole Books, 2003). 374 pp. Se trata de las memorias de un as tanquista alemán junto con las experiencias de otros como él. Evidentemente, son narraciones desde un punto de vista personal. Su precio: 20 euros.

La batalla por Stalingrado, de William Craig (Booket, 2004). 572 pp. Se trata de la edición de bolsillo de este libro ya clásico. Su precio: 6 euros.

Estos tres libros, tal y como se puede apreciar en la fotorgrafía, han sido PERFECTAMENTE forrados con plástico adhesivo por lo que pese a ser de tapa blanda, en la práctica han sido sensiblemente mejorados. Por lo demás, su estado es excepcional.


Además, los siguientes:

Los ases del FW 190 en el frente Oeste, de la colección Aviones en Combate: Ases y Leyendas de la editorial Del Prado. 62 pp. con ilustraciones. Se trata de una adaptación del libro homónimo de Osprey Publishing. En perfecto estado. Su precio: 5 euros.

Revista Española de Historia Militar, nrs. 61/62 y 64. Cada una incluye los fascículos correspondientes. En perfecto estado. El precio de cada una: 2 euros.


Los gastos de envío correrán a cargo del comprador. Dependerán de los libros incluidos y del modo elegido, con un máximo de 6 euros como Paquete Azul. Modo de pago: transferencia o ingreso en una cuenta corriente.

30 julio, 2007

Colección Grandes Batallas: listado

Una de las mejores colecciones de historia bélica publicada en muuuucho tiempo es ésta de RBA. Como no es fácil conseguir el listado de los libros publicados hasta ahora, lo adjunto.

1 La batalla por Stalingrado, William Craig.
2 La guerra de los seis días, Michael B. Oren.
3 Batallas decisivas del mundo occidental I, John F. C. Fuller.
4 El día más largo, Cornelius Ryan.
5 La campaña de Rusia, Carl von Clausewitz.
6 Ebro 1938, Xavier Hernández y Diego Íñiguez.
7 El Alamein, John Latimer.
8 La batalla. Historia de Waterloo, Alessandro Barbero.
9 Monte Cassino, Mathew Parker.
10 Batallas decisivas del mundo occidental II, John Fuller.
11 Los cañones de agosto, Barbara W. Tuchman.
12 La Batalla de las Ardenas, Jean-Pierre Herubel.
13 El mar en la gran guerra, Luis de la Sierra.
14 Pearl Harbor, drama en el Pacífico, Jean-Jacques Antier.
15 Batallas decisivas de la historia de España, Juan Carlos Losada.
16 Cuando éramos soldades… y jóvenes, Harold G. Moore y otros.
17 Pacific Alamo, John Wukovits.
18 La marcha de la muerte, Christopher Sommerville.
19 La batalla de Iwo Jima, Derrick Wright.
20 Batallas decisivas del mundo occidental III, John Fuller.
21 Un puente lejano, Cornelius Ryan.
22 La guerra del Yom Kippur, Chaim Herzog.
23 Zulú, la batalla de Isandlwana, Carlos Roca.
24 La masacre del séptimo de caballería. Little Big Horne, Evans S. Connell.
25 La guerra naval en el Mediterraneo (1940-43), Luis de la Sierra.
26 La última armada del zar, Constantine Oleashakov.
27 Batallas decisivas del mundo occidental IV, John Fuller.
28 Pilotos de caza, Patrick Bishop.
29 Dien Bien Phu, Erwan Bergot.
30 Octavo ejército, John Neilland.
31 Bravo Two Zero: misión secreta en Irak, Andy MacNab.
32 La batalla de Antietam. 1862, James M. McPherson
33 El soldado olvidado, Guy Sajer.
34 Operación Barbarroja, ...
35 Trafalgar: hombres y naves entre dos épocas, J. G. Cayuela y A. A. Pozuelo.
36 El puente Pegasus, Stephen Ambrose.
37 Batallas decisivas del mundo occidental V, John Fuller.
38 Así fue la guerra submarina, Harald Busch.
39 La guerra del Nilo: crónica de la reconquista del Sudán, Winston Churchill.
40 Salamanca, 1812 El triunfo de Wellington, Rory Muri.
41 Black Hawk derribado, Mark Bowden.
42 Annual 1921: las imágenes del desastre, Antonio Carrasco.
43 Sangre de valientes, Carlos Roca.
44 Narvik, Jean Mabire.
45 Kursk, 1943. La Batalla decisiva, Alvaro Lozano.

18 julio, 2007

Empires in Arms en venta

En venta un ejemplar de este mítico juego, en su edición de Avalon Hill de 1986. Descatalogado, su condición es inmejorable ya que todavía está precintado. (La foto de ilustración no coincide con el ejemplar en venta pero sirve para mostrar el juego al completo).


Su precio es de 120 euros.

El envío se realizará por Correos mediante Paquete Azul, con un coste de 6 euros. El único método de pago aceptado es transferencia/ingreso en una cuenta bancaria.

22 abril, 2007

Trenes muy poco conocidos

Es este un interesante artículo de Félix de Azúa publicado en El País, el 10 de abril de 2007:

En sus dos últimas películas, Clint Eastwood da una visión asaz convincente del asalto a la isla de Iwo Jima, decisivo para el final de la campaña del Pacífico. Lo expone desde ambos lados, el americano y el japonés. Al parecer, aun cuando la crítica ha sido elogiosa, el relato no ha logrado el éxito entre el público de los EE UU. Tengo para mí que una de las causas del escaso entusiasmo popular es que el protagonista de la primera parte sea un camillero y el de la segunda un soldado nipón sin ímpetu combativo cuya vida está ligada a la del comandante de la plaza, un general excesivamente inteligente como para provocar la simpatía de las masas.

Las películas de guerra habituales, las que buscan el embeleso populista, no pueden apartarse del sentimentalismo pequeño burgués (antes, "cursilería"), como esos soldados Ryan de Spielberg o esas milicianas de Loach cuya presencia hurga con dedos codiciosos en nuestro corazón. Para el actual convencionalismo, la guerra sólo es digerible mediante una infusión simple y epidérmica, como de novela rosa ideológica. Sin embargo, Eastwood ha intentado excavar un poco más. Su primera parte, la mejor de las dos, creo yo, ve la contienda desde el punto de vista de un camillero, ese desconocido.

Precisamente el cine nos ha habituado a creer que en las guerras todo lo deciden los políticos, los oficiales y los soldados, mentira tan portentosa como creer que en las democracias todo lo deciden los votantes. El camillero de Eastwood es una pieza clave, pero oculta, del combate. Con todo conocimiento, el alto mando japonés había ordenado matar en primer lugar a los camilleros porque cada baja de ese cuerpo suponía la muerte de cientos de heridos cuya agonía en el campo de batalla desmoralizaba a los supervivientes. Un buen servicio médico era esencial en la guerra convencional, e imagino que aún lo sigue siendo. Saber que si caes con un tiro en el estómago no vas a morir como un perro, adivino que da fuerzas para seguir avanzando.

El segundo elemento oculto en la imagen sentimental de la guerra es la intendencia y el transporte. En la mayor parte de las actuales cintas bélicas, por no decir en todas, los soldados se alimentan de aire, reciben el correo de manos de los ángeles y han llegado al frente caídos de una nube. Sin embargo, era la buena organización de esos elementos lo que decidía una victoria o una derrota. En sus recuerdos sobre la Primera Guerra Mundial, el mariscal Ludendorff, una de las lumbreras del Alto Estado Mayor alemán, se lamentaba amargamente: "La victoria francesa de 1918 fue la victoria del camión francés sobre el tren alemán". Contra lo que pueda parecer, la progresiva tecnificación de los combates hasta llegar a las actuales guerras robóticas comenzó no hace tantos años.

Una escueta exposición del Museo del Ejército francés, en los Inválidos, presenta la historia de ese cuerpo casi desconocido, l'Arme du Train (cuya traducción al español será, quizás, ¿el Arma de Transportes?) y en ella se constata que apenas tiene doscientos años. Su fundación, ¡cómo no!, fue otra iniciativa napoleónica. En 1807, el emperador creó el primer Train d'equipages militaires. Hasta esa fecha los soldados comían según las contratas privadas de cada batallón, estaban a merced del placer o el negocio de los jefes, al azar de los mercaderes que se arriesgaran a seguir a los soldados o de las mujeres que les acompañaran. Apenas puede hablarse de evacuación o cuidado de los heridos tras cada batalla, porque se improvisaba. Una de las causas de las continuas victorias napoleónicas fue justamente que ningún otro ejército contaba entonces con ese servicio ejemplar, tan heroico como la infantería, capaz de auxiliar a los caídos y trasladarlos a lugar seguro.

No es casual que l'Arme du Train ganara su primera águila durante la guerra de España, en 1812. Hay que imaginar las campañas por los bosques, las sierras y los peñascales españoles, en pasos de montaña apenas transitables, con una orografíasólo comparable a la balcánica y por allí, serpenteando, las reatas de mulas y caballos cargados de alimento, munición, agua, mantas, medicinas, en fin, lo imprescindible para que las columnas avanzaran más rápidas que el enemigo. ¡Y con qué esfuerzo!

En la exposición figura una de las monturas en las que se evacuaba a los heridos: es una silla con estructura de hierro y dos estrechos asientos dotados de estribo (cacolets) que cuelgan a modo de alforjas. Pesaban 150 kilos y hay que pensar en aquellas mulillas y en su conductor cargando con la pareja de muchachos maltrechos, trotando por los estrechos pasos de Despeñaperros o de Sierra Morena, para figurarse una guerra enteramente distinta de la habitual. Por cierto que esas mulas sí aparecen en la reciente película de Rachid Bouracheb, Indigènes, en la que arremete contra el ejército francés por el racismo con que trató a sus soldados magrebíes y senegaleses.

La evolución del Train fue rapidísima. Si avistamos la Primera Guerra Mundial nos aparece un bosque de 180.000 conductores, 140.000 animales (las llamadas unidades "hipomóviles") y 97.000 vehículos (las "automóviles"). Se dice que uno de los motivos por los que la guerra quedó estancada en la espantosa carnicería de las trincheras, con millones de bajas por ambos lados y sin que el frente se moviera un centímetro durante años, fue el efecto de una movilización rapidísima y el apabullante desconcierto de los generales incapaces de hacer nada de provecho con un utensilio mil veces superior a sus capacidades.

¿Cómo puede ser tan escasa la información y casi inexistente la imagen cinematográfica o literaria de tan enorme máquina técnica y humana? Los conductores por supuesto también disparaban y tenían que entrar en lo más duro de los combates porque allí era donde recogían a los heridos para evacuarlos. Todavía en la Segunda Guerra Mundial (recuérdense las imágenes de la liberación de Italia) a los heridos se les evacuaba en mulas cuando los combates se daban a campo abierto o en ciudades intransitables por la devastación de los bombardeos.

Ciertamente, la historia de esta arma se hace menos fascinante a medida que la tecnificación va dando mayor importancia a la máquina que al tiro de sangre o a la vieja camioneta atoldada y conducida a toda velocidad por un as cubierto con casco de cuero, mientras el copiloto vacía su pistola contra un biplano que les ametralla desde el aire. En nuestros días la unidad estelar del arma se llama "vehículo de transporte logístico" y es una colosal plataforma sobre la que se trasladan unidades blindadas que no pueden llevarse por aire. Unos monstruos a cuyo lado las mulillas semejan señoritas con sombrero de velo y botines de corchete.

El camillero de Eastwood es un punto de vista novedoso en la imagen de la guerra moderna. Es cierto que no puede emocionar a las masas con la misma intensidad que el héroe romántico y sentimental de las cintas patrioteras, pero libera de la abusiva presencia del soldado valiente o cobarde, víctima o verdugo, cínico o angélico, que oculta con su rostro la presencia de un orden racional y técnico en la batalla.

Porque lo que propone la mistificación romántica, sentimental y nacionalista es hacernos creer que la guerra trae consigo una experiencia salvadora, individual, subjetiva, sin relación con la red de metros de una ciudad, el abastecimiento de los mercados, el circuito de carreteras en fin de semana, el conjunto hospitalario de una nación o la logística de la mercancía. Sin embargo, como todos sabemos, la guerra es tan sólo la política llevada a su verdad radical. Una verdad tan dura de soportar que a veces descansamos de ella durante decenios mediante esa argucia teatral y litúrgica que llamamos "tiempo de paz" y que consiste en simular que no hay bajas.

27 febrero, 2007

Cine: Cartas desde Iwo Jima

Cartas desde Iwo Jima (Letters from Iwo Jima/Iwo Jima kara no tegami)
Clint Eastwood, 2006

Una cura de desintoxicación. Para quienes hemos crecido con el cine bélico "made in Hollywood", la última película de Clint Eastwood es una deconstrucción de nuestro imaginario sobre la 2GM en el Pacífico. Primero porque se trata de un film rodado (y visto) en japonés que narra los acontecimientos de la batalla por Iwo Jima desde el punto de vista japonés. Segundo, porque la imagen ofrecida de los japoneses es, evidentemente, muy distinta de la que la industria estadounidense ha creado desde 1941.

En mi memoria bélico-cinematográfica, los japoneses más que malos aparecen como unos desconocidos, seguramente por lo ajeno de su civilización, cultura y valores a nuestra cosmovisión occidental. Esta película pretende demostrar que también eran seres humanos con unos sentimientos muy similares a los de los "marines" contra los que lucharon.

Esta excepcional película se enmarca dentro de ese subgénero llamado "cine bélico psicológico". A mí me parece un soberbio contrapunto a esa otra maravillosa película que dirigiera Terrence Malick titulada La delgada línea roja (1998) y que, por cierto, también se quedó sin los Oscar a los que optaba.

Es una película que encanta a quienes no sienten una especial querencia por el cine bélico y que gusta menos a los que acuden pensando en un peliculón al estilo de Salvar al soldado Ryan (1998). Los primeros aprecian y premian la carga de sentimientos y emociones que la cinta destila, los segundos echan en falta más acción, tiros y explosiones.

25 febrero, 2007

Libros: ivanes en guerra

En apenas unos meses, la industria editorial española nos ha deparado unas agradabilísimas sorpresas a los aficionados a la Gran Guerra Patriótica rusa y al Ejército Soviético.

Acaba de aparecer en las librerías La guerra de los ivanes. El Ejército Rojo (1939-1945) de Catherine Merridale (Debate, 2007, 24 euros). Se trata de una historia social del Ejército Rojo, una visión al cómo vivieron y combatieron los millones de soldados del imperio ruso soviético durante la 2GM. Es la historia humana de aquella guerra a través de los soldados tal y como la contaron en sus cartas, diarios y testimonios orales. Se trata de un excelente y necesario complemento al habitual tratamiento de la historia bélica centrado en las operaciones militares, las tácticas y estrategias, el armamento y la narración descriptiva.

Las memorias de guerra de un periodista soviético han sido publicadas con el título Un escritor en guerra. Vasili Grossman en el Ejército Rojo, 1941-1945. Han sido editadas por el ya archifamoso Antony Beevor (Crítica, 2006, 24 euros). Este libro, siendo sincero, no lo he leído. Esperaré a que lo publiquen más barato en alguna de esas colecciones que periódicamente aparecen en los kioscos.

(Ya puestos, quizá a alguna editorial se le ocurra traducir la excelente visión global del esfuerzo de guerra soviético que publicara Richard Overy en 1998: Russia´s War.)

Y para finalizar este repaso, ficción. Una novela para descansar de aquella realidad a partir del humor y la sátira: Vida e insólitas aventuras del soldado Iván Chonkin de Vladímir Voinóvich (Libros del Asteroide, 2006, 20 euros). Se trata de una mordaz denuncia del estalinismo y de su terrorista burocratismo, considerada la mejor de la literatura rusa de la segunda mitad del siglo XX.